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La noche trae luces consigo

Yo solo quise morir. Así como quien sin más se corta las venas o se lanza al metro para arrollarse el alma de asombro. Quise morir desde la fatalidad inicua de mi niñez.


Recuerdo desde los cinco años andar como desalmada, con la frustración de la vida pegada cual sello en el hígado. Pero de este décimo piso no puedo lanzarme, el balcón está cubierto de rejas. Y pensar que estoy sola, como siempre. Acaso alguien llegará mañana.


¿Las rejas tendrán sentido? De seguro, su vida también pasa lenta. ¡Já! ¡Tan seguras de sí mismas! ¡Tan rectas! Imposible. Debe ser mentira esta cosa. No tiene sentido. Hay muchas cosas que no tienen sentido. Tampoco tiene sentido hablar sin que me escuchen.


Yo solo quiero morir. Así como quien muere de mucha vida, tenga sentido o no. Quiero crecer y pasar ya de los cinco. Sea que el sello esté en el hígado, en el vientre, en el páncreas o en el cerebro, quiero morir. Pero estas rejas no me dejan lanzarme, tampoco el sin sentido, ni las luces que se sienten abajo, ni las voces del ayer que me acosa, ni la muerte, ni la vida. Acaso alguien llegará mañana...

- Ketsia Ramos               


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