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Pequeña oda para igualarnos

-“y un niño negro anuncie a los blancos del oro
la llegada del reino de la espiga”.

Federico García Lorca



En la herida del negro
o la herida del blanco
hay leucocitos
siempre guerreando.

Tienen la misma sangre
piden el mismo trato.
Líquidamente 
los dos sangrando.

Mientras tanto
en 
Wall Street 
tasan nuestras cabezas
en dólares y centavos.
Cuando sus máquinas advierten
el peligro que causamos
ordenarán nuestra destrucción
de inmediato.

Pero estamos preparados
trastornaremos sus inventarios,
sus estadísticas,
sus cálculos.

Implantaremos la igualdad
obligadamente, batallando.

Dibujará en el aire
un equilibrio mundial
nuestra canción
que se acerca
como una flor desorbitada
salpicando, repartiendo el júbilo
el esfuerzo común, el común descanso.

Sabemos que para realizarlo
tendremos que acabar
con más de un millón de caníbales blancos:
que no podemos tener piedad del despiadado.
Aniquilaremos el hambre.
Enterraremos la miseria.
Desterraremos la pobreza.
Borraremos las diferencias…
Batallando.
Luego
estrenaremos la paz.


-Vicente Rodríguez Nietzsche 
(poeta puertorriqueño)

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