-“y un niño negro anuncie a los blancos del oro la llegada del reino de la espiga”. Federico García Lorca En la herida del negro o la herida del blanco hay leucocitos siempre guerreando. Tienen la misma sangre piden el mismo trato. Líquidamente los dos sangrando. Mientras tanto en Wall Street tasan nuestras cabezas en dólares y centavos. Cuando sus máquinas advierten el peligro que causamos ordenarán nuestra destrucción de inmediato. Pero estamos preparados trastornaremos sus inventarios, sus estadísticas, sus cálculos. Implantaremos la igualdad obligadamente, batallando. Dibujará en el aire un equilibrio mundial nuestra canción que se acerca como una flor desorbitada salpicando, repartiendo el júbilo el esfuerzo común, el común descanso. Sabemos que para realizarlo tendremos que acabar con más de un millón de caníbales blancos: que no podemos tener piedad del despiadado. A...