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Pechos negros: memoria en respuesta


"Tan solo por ser negra
intentarán quemarme..."


Durante los pasados días, en el área de Santurce, Puerto Rico, se vandalizó un mural realizado por el Colectivo Moriviví que tiene como objetivo crear conciencia sobre la violencia de género. El mismo había sido solicitado al grupo de artistas por la organización sin fines de lucro 'Paz para la Mujer'. El mural fue pintado de blanco con el objetivo de cubrir los senos y la vulva de la mujer.

Pero más allá de las violencias directas que se ejercen contra las mujeres a diario, dicho acto nos hace meditar en la violencia y las injusticias institucionalizadas -leyes que promueven la desigualdad, falta de equidad laboral, los comentarios hirientes en la rutina diaria, discrimen hacia las madres lactantes, etc. Se ha creado un pensamiento tan paternalista, unilateral, 
prejuicioso y machista que, incluso, las mismas mujeres atacan a otras en estas manifestaciones de la feminidad y la libertad de expresión. Al fin y al cabo, se intenta menoscabar el derecho a la libertad, al arte, a la sexualidad y al simple hecho de existir como ser humano igual al otro. 


Ante dicha vandalización, un grupo de mujeres se fotografió frente al mural en forma de protesta y sus fotos se han convertido en el tema más concurrido.  Nos hallamos entonces ante un acto de reinvindicación de la mujer y, sobre todo, de la mujer negra que tantas veces ha sido objeto de represiones, violencias y abusos.  Muchas personas pensarán que este acto es una insignificancia.  Sin embargo, el hecho de que se haya cubierto el cuerpo de la negra alberga en su manifestación un ataque directo a los derechos de la mujer y es en sí mismo una violentación a nuestra esencia como mujeres, niñas, jóvenes y como seres humanas.  

Tal situación me hizo recordar las inseguridades que he tenido que vencer ante la propaganda machista y opresora de la sociedad.  Desde pequeña fui víctima de bromas y burlas por ser mulata, delgada y padecer de acné.  Lograr valorarme a mí misma por ser mujer y por ser imperfecta -tal cual soy- fue un proceso largo y arduo.  Una vez fui aprendiendo acerca de la importancia de amar nuestros cuerpos, nuestras almas y nuestras mentes, me deshice de todas las inseguridades patriarcales de la oficialidad.  Es por eso que no tengo miedo de enseñar mi cuerpo -que es mi templo-, tampoco temo hablar abiertamente acerca de mi sexualidad y, mucho menos, de gozarla en su entereza. 

Tras estos actos de violencia 'silenciada' se perpetúan los tabúes sexuales y se intenta destruir la imagen de la mujer. Se ha promulgado tanto el discurso machista y racista que es reproducido en infinitas multiplicaciones silenciadas. Las fotos son reportadas; las activistas son criticadas y atacadas verbalmente; se boicotean los movimientos pro-mujer... y podríamos continuar enumerando eternas violencias de las que somos objeto. Es imperioso, entonces, que se continúe nuestro activismo -tanto con el apoyo de mujeres como de hombres, homosexuales, transexuales, transgénero, lesbianas, etc. Invito a que muestren su descontento y que creen con nosotras toda una red de manifestación contra tales violencias. Abramos los ojos y démonos cuenta de que intentan acallar nuestra voz. Mírate en un espejo y cobra conciencia de quién eres. Cobra conciencia de quiénes somos: mujeres tea, musas y diosas. 


"Negra hasta el tuétano 
y entera mujer en mí misma..."
-Warmy Sumaq
(Ketsia Ramos)

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