Lente adentro hay una ilusión, algo de lo imaginario que se impone en la realidad simbólica para resignificar los objetos a nuestro modo. He aquí la fascinación de quien ve con ojo de asombro la cotidianidad cartesiana. He aquí lo maravilloso revelado por un lente que no sabe de asombro, ni de mentiras, ni de verdades, solo de mundos superpuestos amalgamándose en la historia.

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